Fisioterapia

Asientos moldeados de escayola

¿Qué es un asiento moldeado de escayola?

Reciben nombres tan diversos como ortesis de sedestación, corsé de asiento, asiento pélvico, asiento postural o asiento de escayola.

Bajo esa variedad de nombres, lo que nos encontramos son asientos hechos a medida para niños que necesitan un apoyo para mantenerse correctamente sentados; previniendo y corrigiendo de la mejor manera posible las alteraciones posturales que se pueden dar en niños con poco control muscular antigravitatorio, al tiempo que mantienen la simetría de la pelvis, dan estabilidad para las AVD, trabajan el equilibrio,  facilitan la función de las extremidades superiores y dan soporte al tronco.

El asiento pélvico debe su origen a Le Metayer, quien tradicionalmente los realizaba en escayola. Es moldeado por el fisioterapeuta o terapeuta ocupacional directamente sobre el cuerpo del niño. La piel del niño debe estar protegida con un material semi acolchado, evitando así que el asiento quede muy ceñido al cuerpo, ya que, posteriormente va a usarlo con ropa.

Una vez el asiento está seco, hay que pulirlo y alisarlo por dentro para buscar el máximo confort; además se puede pintar y decorar con pintura plástica para evitar posibles daños causados por la humedad o forrar por dentro de material blando para una mayor comodidad.

Una parte importante es la aceptación del asiento por parte del niño; por lo que los elementos decorativos que se utilicen ya sea pintura o el revestimiento acolchado deberá ir en función de  los gustos concretos de cada niño.

Para su elaboración se posiciona al niño en cuadrupedia (cuatro patas) sobre la camilla (apoyando el tronco sobre un módulo de esponja rectangular) y se le van aplicando vendas de escayola. Es crucial la toma de medidas para mantener la postura óptima que se desea conseguir en la sedestación, evitando posibles asimetrías tanto en el respaldo del tronco, como en la abducción de los miembros inferiores.

¿Para qué se usan?

Existen dos tipos diferentes de asientos; los activos se indican para niños que tengan la capacidad de sostener el tronco y para favorecer el enderezamiento activo del mismo. En este caso, el ángulo de flexión de la cadera será a 90- 95º.

Los asientos pasivos están pensados para niños con insuficiente control para  mantener la cabeza y el tronco y facilitar que realicen actividades manipulativas, al tiempo que favorecerá una postura correcta con la finalidad de evitar posibles deformidades. En este caso el ángulo de flexión de la cadera será de 100-120º.

Hay que tener en cuenta que se pueden combinar ambos a lo largo de un día, con el fin de que pueda trabajar el enderezamiento activo del tronco en determinados momentos y en otros por el contrario descansar en una buena posición. O bien empezar por uno pasivo y conforme evoluciona y mejora la fuerza muscular,  pasar a uno activo.

Se usa el mayor tiempo posible, tanto en casa como en el colegio, incluso durante los paseos en silla.

La duración del asiento va a depender  del crecimiento y las necesidades del niño.

¿En qué pueden ayudar al niño?

El uso de asientos moldeados ayudará a:

  • Prevenir la progresión de deformidades músculo-esqueléticas.
  • Mejorar el control postural.
  • Minimizar las distonías y posturas compensatorias.
  • Entrenamiento de ajustes posturales.
  • Maximizar la funcionalidad.
  • Reforzar los objetivos terapéuticos.

De forma más específica ayudará a:

  • Favorecer el enderezamiento activo del tronco para  evitar la posición cifótica que aparece como consecuencia de una postura pélvica inadecuada.
  • Prevenir posibles alteraciones a nivel de cadera, como podría ser la luxación.
  • Dejar libres las extremidades superiores para manipular, descubrir su entorno o jugar, al no tener que controlar con ellas su base de apoyo.
  • Lograr que el niño se siente de modo que el peso de su cuerpo sea simétrico en ambos lados de la pelvis.

¿Cuáles son las ventajas de su uso?

Entre las múltiples ventajas de los asientos moldeados destacamos:

  • Son económicos, por lo que son una solución ideal, ya que cuando el niño es pequeño crece con rapidez y en consecuencia necesita que se realicen cambios continuos en los dispositivos ortopédicos, para que se adapten a su anatomía.
  • No requieren prescripción médica.
  • Se pueden acoplar al coche de paseo, o adaptar al mobiliario escolar o de casa.

El asiento deberá ser confeccionado por un profesional con la formación específica y la práctica necesaria, para hacer de éste un complemento en la intervención, contribuir a mejorar la postura en sedestación, con el finalidad de favorecer la interacción del niño con el entorno

 

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