Para Familias

Recomendaciones de Juguetes por edades

¿Qué tener en cuenta a la hora de comprar juguetes para los peques?

Jugar es una actividad esencial para el aprendizaje y desarrollo de los niños/as y en el mercado existe una grandísima variedad de juegos y juguetes, que a menudo puede resultar abrumadora cuando llega la Navidad.

Desde CIGAT queremos echarte una mano para hacer la compra de juguetes más sencilla y adaptada a las necesidades de tus hijos.

A menudo queremos acertar con tanto empeño que nos olvidamos de que lo fundamental es que el niño  desee el juguete.

La oferta de juguetes actual es tan amplia que podemos encontrar diferentes marcas que fabrican un mismo juguete o similar. Es importante que   prestemos atención a la calidad y seguridad de los materiales. ¿Preferimos plástico o madera?, ¿La madera parece facílmente astillable? ¿Usan pinturas no tóxicas? ¿Tiene partes delicadas que fácilmente se pueden romper al manipularlo? Cuanto más pequeño es el niño/a más atención debemos prestar a estos detalles.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)pone a disposición, en su página web, un documento denominado “Consejos sobre seguridad de los juguetes” que recoge recomendaciones a tener en cuenta para garantizar la seguridad de los juguetes. Puedes descargártelo haciendo click aquí.

Cuando nos vayamos de compra de juguetes debemos pensar en aquellos que son más adecuados a su edad tanto por su funcionalidad como por las actitudes que desarrollan. Evitemos juguetes que transmitan valores sexistas, racistas o violentos.

De acuerdo a la personalidad de nuestros hijos buscaremos juegos socializadores (varios jugadores) para los más tímidos; mientras que los juegos de atención y/o artísticos serán más adecuados para los “culetes inquietos”.

Podemos elegir juguetes sencillos o abiertos (no tienen un único uso). Estaremos eligiendo aumentar los usos que se pueden hacer de él, desarrollando su creatividad, imaginación y su capacidad simbólica. Un buen juguete propone nuevos retos al niño, nuevos aprendizajes, nuevas formas de creatividad por lo que no sólo divierte sino también educa. Cuando el juguete es demasiado complejo, o lo hace todo solo, es probable que el niño pierda pronto el interés por él ya que no resulta estimulante. Si apuestas por la sencillez seguro que vas a acertar ya que los juguetes más complejos, normalmente, aburren más al niño, sus precios son más elevados y se pueden estropear con mayor facilidad.

 

¿Qué juguetes pueden interesar a mi hijo que tiene…   meses/años?

Menores de 6 meses

Por lo general, el bebé de 0 a 6 meses se interesa por todo lo que ocurre a su alrededor, aunque le presta una atención especial a los colores, los sonidos y los movimientos. Por eso, es oportuno elegir juguetes sencillos pero llamativos.

Somos los padres quienes promovemos y dirigimos la actividad. Dado el momento sensioromotor de nuestro bebé vamos a optar juguetes que estimulen sus sentidos y le ayuden a desarrollar la percepción y discriminación visual, auditiva y táctil, así como la coordinación del movimiento.

Entre 6 meses y 1 año

Alrededor de los 6 meses el bebé comienza a sentarse, gatear e incluso empieza a ponerse de pie con ayuda (en ocasiones, dan sus primeros pasos). En estos meses, predomina el área de movimiento, aunque no debemos olvidar las áreas visual, auditiva, táctil y vestibular (equilibrio).

Podemos ponerle objetos a varias alturas para que se agache y se levante, mientras fortalece sus piernas.

Entre 12 y 24 años

A partir del primer año la mayoría de los niños ya son capaces de caminar y les encanta explorar su entorno. Por eso, los juguetes de arrastre serán unos de los que más disfrutarán en esta etapa. Estos juguetes son perfectos porque estimulan la marcha, la orientación espacial y la coordinación al caminar.

Lo importante para el niño en esta etapa será el descubrimiento de él mismo, de sus posibilidades. Prima la actividad motora para descubrir sus propias posibilidades, actuando sobre todo lo que le rodea. Prueba a introducir los juguetes de manipulación y construcción. Además, el niño comienza a decir sus primeras palabras lo que le permitirá participar en juegos más vocales con los adultos.

Cuando comience a ponerse de pie, es recomendable ofrecerle juguetes que pueda arrastrar para que le ayude a controlar la dirección, mantener la estabilidad o aprender a frenar.

Entre 2 y 4 años

A partir de los 2 años, el niño ya es capaz de tomar decisiones por sí mismo y expresar sus deseos. Por tanto, ahora podrá indicarte el juguete que prefiere. Vamos a tener en cuenta su opinión, después de todo, será él quien disfrute de los juguetes.

En esta fase se produce un cambio importante a nivel cognitivo: el niño es capaz de concentrarse en el juego durante más tiempo, lo cual abre un abanico más amplio de oportunidades. Juguetes como los encajables ahora podrán tener hasta 10 piezas.

A partir de los 3 años el niño ya es capaz de correr y saltar, así como de comunicarse y comprender las reglas. Por tanto, su universo de juegos se expande considerablemente. Los juegos más característicos en esta edad son los de construcciones y  la posterior destrucción. Las construcciones le permiten atender a su necesidad ordenar. También le pueden interesar las tizas y las pinturas para los dedos, así como los instrumentos musicales.

En esta etapa se inicia una relación entre lo motor y lo simbólico que dará lugar a la imitación del mundo familiar y social que rodea al niño. Los juguetes que favorecen el juego simbólico serán una gran fuente de disfrute.

Aún en esta etapa el juego es individual, no compartido, aunque le gusta tener a alguien junto a él que le haga una simple compañía física.

Entre 4 y 6 años

Aparece el juego asociativo por lo que buscará compañeros para jugar, aunque de vez en cuando vuelva al juego solitario. No es actividad social porque utiliza a los compañeros como juguetes y si no los tiene se los inventa, porque en verdad los necesita.

En esta etapa surgen los roles a la hora del juego. Los niños representan a alguna persona o animal previamente establecido por ellos. Surgen así las primeras actividades regladas, la representación y el fingir. El niño representa papeles que le recuerdan otras situaciones de su vida pasadas, también representará a los adultos jugando a las mamás o profesores.

 

Debemos tener en cuenta que el exceso de juguetes limita la fantasía y hasta  produce aburrimiento. Cuantas veces os habéis encontrado a vuestros hijos jugando con los utensilios de la cocina mientras sus juguetes de aburrían en el suelo de su habitación. El mejor juguete no es necesariamente el más caro, sino,  aquél que se adapta mejor a las necesidades de juego de nuestros hijos en cada momento.

 

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